I. ¿Qué es la reforma judicial?
Por Nayeli Roldán
El 15 de septiembre de 2024, el Congreso de México aprobó una reforma constitucional judicial de gran alcance para destituir a más de 6,500 personas juzgadoras en funciones y reemplazarlas por juezas y jueces elegidos por voto popular. Hoy, México es el único país en el mundo que elige prácticamente a todas sus juezas y jueces federales y estatales mediante elección popular.
II. El origen de la reforma judicial
“En mi carácter de titular del Ejecutivo Federal actuaré con rectitud y con respeto a las potestades y la soberanía de los otros poderes (...).
En el nuevo gobierno, el presidente no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes. Ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes y habrá absoluto respeto por sus veredictos. El ejecutivo no será más el poder de los poderes, ni buscará someter a otros poderes."
Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México.
El 8 de agosto de 2018, apenas a un mes de su histórico triunfo, Andrés Manuel López recibía la constancia como presidente electo en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y en su discurso prometía que el mayor temor de sus detractores no sería cumplido: él respetaría al Poder Judicial.
No fue así.
En el último año de su presidencia, en febrero de 2024, presentó un paquete de 18 reformas constitucionales al que llamó “Plan C” y que incluía una reforma judicial, que preveía, entre otras cosas, que ministros, jueces y magistrados fueran elegidos por voto popular. México sería el único país en el mundo en implementar este método, presumió como hazaña.
Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación; Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico de la presidencia, durante la firma de la propuesta de reforma constitucional. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación; Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico de la presidencia, durante la firma de la propuesta de reforma constitucional. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Pero eso significaba despedir a quienes estaban en funciones y tirar por la borda la suma de conocimientos que habían adquirido a lo largo de la carrera judicial y la experiencia acumulada en sus años en los tribunales. Además implicaba la pérdida de independencia judicial, al tener aspirantes que debieran su cargo a la ‘popularidad’ o a fuerzas políticas que impulsaran sus candidaturas.
También se proponía la implementación de un Tribunal de Disciplina Judicial, cuyos integrantes, igualmente elegidos por voto popular, vigilarían la conducta de los integrantes del Poder Judicial y, en su caso, establecerían sanciones ante faltas, incluso por el sentido de sus fallos y sin establecer un sistema de revisión independiente de sus decisiones.
El partido Morena, con sus aliados -PVEM y PT- consiguió un triunfo electoral avasallador en 2024, logrando obtener la mayoría calificada en el Congreso. Esto les permitió aprobar las reformas constitucionales para hacer realidad la instrucción presidencial: despedir a personas juzgadoras y someter a votación 1,640 cargos federales (881 en 2025 y el resto en 2027*) y más 5,000 locales (1,780 en 2025 y el resto en 2027*).
* La segunda elección judicial, originalmente planeada para 2027, deberá finalmente realizarse en 2028, conforme a la reforma constitucional publicada en el DOF el 2 de junio de 2026.
Ciudad de México a 29 de agosto, 2024 - Ricardo Monreal, diputado y coordinador de Morena, festeja con sus compañeros de bancada la mayoría calificada, durante la sesión constitutiva de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
Ciudad de México a 29 de agosto, 2024 - Ricardo Monreal, diputado y coordinador de Morena, festeja con sus compañeros de bancada la mayoría calificada, durante la sesión constitutiva de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
Cada una debía ser elegida en las urnas por un electorado de 99 millones de mexicanos, en una elección organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE) en 9 meses y con un gasto de 7 mil millones de pesos. En los 19 estados donde se realizaron elecciones judiciales en 2025, fueron los institutos electorales locales los encargados de organizarlas, con todavía menos tiempo y presupuesto.
Además, a nivel federal, 15 personas (10 de ellas cercanas al poder político) conformaron los Comités de Evaluación que analizarían el perfil de 49 mil 398 aspirantes, con la revisión de documentación de identificación, ensayos, cartas de recomendación y la realización de llamadas para confirmar los datos –según los requisitos–. Además de ser una tarea complicada para realizar en solo 21 días, esto no aseguraba revisar el mérito y la capacidad de cada persona para elegirla o rechazarla.
Incluso, tras la suspensión de actividades del Comité de Evaluación del Poder Judicial en acatamiento a una orden judicial, el Senado decidió, en los hechos, sustituirlo y asumir sus funciones: dio por concluidos los trabajos de dicho Comité y procedió a seleccionar a las personas participantes mediante un sorteo realizado en el Pleno, a través de una “tómbola”. Se trató de un mecanismo igualmente inédito para integrar candidaturas judiciales, que se apartó de los criterios de evaluación y mérito originalmente previstos. De ahí que, tiempo después, fueron expuestos los errores del proceso de selección, como incluir personas que ni siquiera tenían el promedio de calificación solicitado o que enfrentaban procedimientos legales por la presunta comisión de delitos.
Ciudad de México a 30 de enero, 2025 - La mesa directiva del Senado de la República realiza el procedimiento de insaculación pública de las personas elegibles aprobadas por el Comité de Evaluación del Poder Judicial de la Federación. En la imagen, las senadoras y secretarias de la mesa directiva: Verónica Noemí Camino, y Lizeth Sánchez García, realizan el proceso de insaculación. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
Ciudad de México a 30 de enero, 2025 - La mesa directiva del Senado de la República realiza el procedimiento de insaculación pública de las personas elegibles aprobadas por el Comité de Evaluación del Poder Judicial de la Federación. En la imagen, las senadoras y secretarias de la mesa directiva: Verónica Noemí Camino, y Lizeth Sánchez García, realizan el proceso de insaculación. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
Los desencuentros con la Suprema Corte
Durante meses, el mandatario arremetió desde el púlpito presidencial en su conferencia de prensa contra jueces y ministros que se atrevieran a señalar las ilegalidades que, en varios casos, significaron sus decisiones.
La ‘afrenta’ determinante para López Obrador ocurrió el 18 de abril de 2023. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inválida su reforma –aprobada por el Congreso en septiembre de 2022– que entregó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el control operativo y administrativo de la Guardia Nacional, una institución de seguridad pública que supuestamente tendría carácter civil, pero que en realidad estaba integrada por militares; lo que, de acuerdo con la SCJN, contravenía la Constitución.
Elementos de la Guardia Nacional vigilan los alrededores de la SCJN. Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
Elementos de la Guardia Nacional vigilan los alrededores de la SCJN. Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
Se trató de un revés para el Ejército, la institución a la que el presidente López Obrador benefició y defendió como a ninguna otra en sus seis años de gobierno. Les entregó miles de millones de recursos públicos para construir las principales obras de su gobierno: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Tren Maya; para administrar una aerolínea y controlar 19 aeropuertos del país.
Unas semanas después, el 8 de mayo de 2023, la Corte echó atrás el “Plan B”, por violaciones graves al proceso legislativo, una serie de reformas legislativas en materia electoral y de organización del Instituto Nacional Electoral (INE) que acotaban sus recursos, las cuales habían sido propuestas por el Presidente después de que fracasara su intento de pasar una reforma Constitucional en la materia.
Luego, la Corte invalidó el decreto presidencial que clasificaba a las megaobras de infraestructura –que terminaron con sobreprecio y señalamientos de corrupción– como acciones de “seguridad nacional”. Lo que aseguraba mantener reservada toda la información al respecto, incluyendo contratos, y permitir que ésta no fuera entregada a través del acceso a la información.
Andrés Manuel López Obrador encabezó la supervisión del arribo del primer vagón del Tren Maya a Cancún. Fotografía: Presidencia de la República
Andrés Manuel López Obrador encabezó la supervisión del arribo del primer vagón del Tren Maya a Cancún. Fotografía: Presidencia de la República
La respuesta presidencial vino desde su conferencia de prensa matutina, el máximo instrumento de comunicación desde el que dictó instrucciones y arremetió contra sus detractores todo su sexenio. Esta vez, fue contra el máximo Tribunal de Justicia del país: “No tiene remedio el Poder Judicial, está podrido, están actuando de manera facciosa. Imagínense, componerle la plana al Poder Legislativo”.
“Esos señores, ahora forman parte del supremo poder conservador, están dedicados a obstaculizar la transformación del país para sostener el viejo régimen, el antiguo régimen de corrupción y de privilegios”, dijo en su conferencia del 9 de mayo de 2023.
¿Qué hay que hacer?, se preguntó, y enseguida anunció el envío de un paquete de reformas constitucionales para que “el pueblo” eligiera al Poder Judicial; aunque antes, debía conseguir que su partido lograra la mayoría calificada en la elección de 2024, es decir las dos terceras partes de los asientos en ambas Cámaras que son necesarias para la aprobación de reformas constitucionales. El llamado “Plan C”.
Aunque desde el inicio del sexenio criticó al Poder Judicial, a partir de la presentación de sus reformas intensificó el ataque. Incluyó la sección “Cero impunidad”, en su conferencia de prensa diaria, donde varios de los integrantes de su gobierno presentaban casos en los que supuestamente jueces habían liberado a presuntos delincuentes.
Andrés Manuel López Obrador, Expresidente de México, y una lámina del programa "Cero Impunidad", en la mañanera. Fotografía: Cuartoscuro / Juan Pablo Zamora Pérez
Andrés Manuel López Obrador, Expresidente de México, y una lámina del programa "Cero Impunidad", en la mañanera. Fotografía: Cuartoscuro / Juan Pablo Zamora Pérez
En los siguientes meses continuaron los señalamientos. La retórica en su conferencia pasó de rechazar un acto autoritario a “no callar ante la injusticia y la corrupción”. Repitió una y otra vez que en el Poder Judicial “hubo influyentismo y corrupción”, e insistía en presentar denuncias contra los jueces porque “no gozan de privilegios, son servidores públicos, ni modo que tengan impunidad. Todos los funcionarios estamos sujetos al escrutinio público”.
Hubo 448 ataques de este tipo contra del Poder Judicial y sus integrantes entre enero de 2023 y septiembre de 2024, según documentaron organizaciones de la sociedad civil integradas en el colectivo #LaJusticiaQueQueremos.
Entre las críticas, 22% correspondieron a señalar fallas en resoluciones judiciales, y 20% a acusaciones de corrupción. En otros casos, reprochaba a los jueces defender los intereses de la “oligarquía” (7%) o de las “élites” (5%), gozar de privilegios (3.3%) o recibir un sueldo demasiado alto (3%).
Aunque López Obrador dijo varias veces que “al margen de la ley nada y por encima de la ley, nadie”, en su sexenio y el de su sucesora, Claudia Sheinbaum, se desmanteló uno de los contrapesos más importantes que la incipiente democracia mexicana había construido en las últimas décadas.
Conferencia mañanera del 20 de junio, 2023.
Conferencia mañanera del 12 de febrero, 2024.
Conferencia mañanera del 9 de septiembre, 2024.
III. Una reforma contra la independencia: los riesgos del nuevo modelo judicial
IV. El despertar del Poder Judicial: ¡reforma sí, pero no así!
Personas trabajadoras del Poder Judicial, así como personas juzgadoras, dejaron sus oficinas, suspendieron labores, organizaron paros y marchas frente a tribunales y al Congreso para oponerse a una reforma que ponía en riesgo sus cargos y la independencia del Poder Judicial. Las historias de Emilia Molina y Juana Fuentes, recogidas en entrevistas, muestran el lado más personal de esa resistencia: años de estudio y trabajo que podían perderse de un día para otro, amenazas, desgaste emocional y la decisión de seguir defendiendo su profesión pese al costo.
Trabajadores del Poder Judicial: ¡Reforma sí, pero no así!
En febrero de 2024, la mayoría de las personas trabajadoras del Poder Judicial creían que la reforma propuesta por el expresidente Andrés Manuel López Obrador meses antes jamás sería concretada, por lo absurda que parecía. Cuatro meses después, con el triunfo de Claudia Sheinbaum y la mayoría calificada de su partido Morena en el Congreso de la Unión, se volvía realidad lo que parecía imposible.
Así, comenzó la resistencia. Tenían la esperanza de detener la inminente reforma, pero sabían que sus posibilidades eran mínimas. Aun así, el mayor incentivo para salir a manifestarse fue al menos evidenciar que esas modificaciones constitucionales no solo avasallarían a uno de los Poderes de la República, sino que cada persona en este país sufriría las consecuencias de tener jueces electos por voto popular.
Reconocían que se necesitaba una reforma, porque el Poder Judicial tenía vicios y, en algunos casos, le había fallado a la ciudadanía, pero no una que echara por la borda el aprendizaje de miles de profesionales del derecho y abriera la puerta hasta a delincuentes para ser jueces, como finalmente ocurrió.
Además, estaba por cambiarles la vida a 73 mil personas servidoras públicas en los poderes judiciales locales y 54 mil 388 en el Poder Judicial de la Federación, ante la inestabilidad laboral que enfrentarían.
Sobre todo destituirían a 6 mil 800 personas juzgadoras y magistradas que laboraban en los Poderes Judiciales, sin importar cuántas décadas habrían dedicado a prepararse. Simplemente serían desechados como si su trabajo impartiendo justicia no tuviera valía.
La organización comenzó desde la Asociación Mexicana de Juzgadoras, A. C. y la Asociación de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación, A. C. (JUFED), pero también en cada oficina con quienes estaban dispuestos a luchar, aun cuando pareciera una batalla perdida.
El 19 de agosto de 2024, trabajadores del Poder Judicial de la Federación iniciaron un paro de labores nacional e indefinido en diferentes sedes del país. La imagen era inédita: miles de mujeres y hombres, acostumbrados a seguir procedimientos legales y trabajo en oficina se atrevieron a marchar, con la desesperación en la garganta. El último recurso ante la embestida.
Aún cuando parecían gritos en el desierto, porque la interlocución con los legisladores era muy escasa y compleja, mantuvieron las protestas con vehemencia. ¿Qué mueve a alguien a protestar, a resistir? ¿De dónde se saca el coraje para pelear contra Goliat?
V. El país se moviliza: sociedad civil, estudiantes, empresas, abogados y comunidad internacional
La sociedad civil frente al tsunami político
Durante años, organizaciones de la sociedad civil y académicos habían analizado y denunciado las fallas en el sistema de justicia, incluyendo la inequidad en el acceso a éste, los altísimos niveles de impunidad, las deficiencias en la actuación de las fiscalías y, también, la captura política en los procesos de nombramientos de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura.
Sin embargo, reconocían los esfuerzos por profesionalizar la impartición de justicia que se habían dado en los últimos 30 años y el papel de “contrapeso efectivo” que había jugado el Poder Judicial de la Federación frente al Ejecutivo Federal. Más bien se requería corregir con rumbo. Así, en octubre de 2023 nació #LaJusticiaQueQueremos, un movimiento conformado por 33 asociaciones, para movilizarse ante tendencias preocupantes: los crecientes ataques a la independencia judicial y la captura institucional del Poder Judicial.
Entre ellas estuvieron la Fundación para la Justicia (FJEDD), el Observatorio de Designaciones Públicas, México Evalúa, la Fundación para el Debido Proceso, Derechos Humanos y Litigio Estratégico Mexicano, Búscame-Buscando Desaparecidos México, el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, Artículo 19, Magistrada Ya, Juicio Justo.
Cuando el Ejecutivo presentó su iniciativa de reforma judicial, este movimiento se convirtió en un esfuerzo ciudadano orientado a visibilizar y contrarrestar los riesgos asociados a esta reforma. Esta plataforma se convirtió en un punto de convergencia para quienes defienden la autonomía del Poder Judicial como pilar de la democracia mexicana.
Trabajadores y estudiantes en contra de la recién aprobada reforma al Poder Judicial protestaron en el Ángel de la Independencia. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Trabajadores y estudiantes en contra de la recién aprobada reforma al Poder Judicial protestaron en el Ángel de la Independencia. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Luis Fernández, director de Práctica Laboratorio para la Democracia, una de las organizaciones que acompañó las movilizaciones, explica para esta investigación que las organizaciones reaccionaron ante la “probabilidad de pérdida de independencia judicial” y la “captura institucional” que implicaba la reforma. Sin embargo, reconoce que subestimaron el contenido político de las reformas, concentrándose en señalar las fallas en los aspectos técnicos.
Aunque reconocían que el sistema judicial sí tenía muchos problemas, “la reforma que se estaba proponiendo no era la correcta”, afirma Laurence Pantin, directora de Juicio Justo.
“Participamos en los Diálogos Nacionales organizados por los legisladores. Organizamos foros, conversatorios y conferencias. Fuimos a hablar con legisladores de todos los partidos que estaban dispuestos a recibirnos. Desarrollamos propuestas para mejorar la impartición de justicia sin menoscabar la independencia judicial y buscando preservar la profesionalización de las personas juzgadoras,” explica Pantin. “Pero era un diálogo de sordos. Nunca nos escucharon.”
“Las organizaciones reaccionamos en todo momento para funcionar como un dique de contención. Y en realidad ese dique de contención es un dique muy pequeño, ante un tsunami que era muy difícil de frenar”, reconoce Luis Fernández.
Decenas de trabajadores y simpatizantes del Poder Judicial de la Federación (PJF) arribaron a las inmediaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para expresar su rechazo a la reforma constitucional al Poder Judicial Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Decenas de trabajadores y simpatizantes del Poder Judicial de la Federación (PJF) arribaron a las inmediaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para expresar su rechazo a la reforma constitucional al Poder Judicial Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Los estudiantes salen a las calles.
En la última semana de agosto de 2024, estudiantes de la UNAM publicaron una carta expresando su inconformidad. Luego organizaron una marcha masiva en el Ángel de la Independencia, con la asistencia de decenas de miles de personas. La participación de los más jóvenes fue vista como una luz de esperanza.
El 1 de septiembre superaron la hazaña con una masiva marcha que terminó frente a la Cámara de Senadores y donde leyeron un pronunciamiento: “Los jóvenes y los estudiantes no somos manipulados, a los jóvenes y los estudiantes nadie nos engaña”.
Estudiantes de escuelas públicas y privadas se manifestaron para rechazar la reforma judicial que esta semana pasada se aprobó en comisiones en la Cámara de Diputados. Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
Estudiantes de escuelas públicas y privadas se manifestaron para rechazar la reforma judicial que esta semana pasada se aprobó en comisiones en la Cámara de Diputados. Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
Esto en referencia a la crítica del expresidente López Obrador sobre su participación en las protestas: “Seguramente les están diciendo que es injusta e ilegal la reforma al Poder Judicial o antidemocrática; los están engañando”, dijo entonces.
Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
La reacción empresarial
El sector empresarial reconocía “fallas del sistema de justicia”, pero también respaldaba a Claudia Sheinbaum como candidata a la presidencia. En uno de los eventos de campaña, a nombre del empresariado mexicano, Francisco Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), advertía: “Tenemos coincidencias en adoptar con apertura la agenda de reformas constitucionales planteadas, entre ellas las del Poder Judicial. (Porque) la certeza jurídica es indispensable para seguir construyendo un país verdaderamente justo”.
Ofreció participar en los diálogos hacia la reforma, pero, como el resto de sectores, fue ignorado a la hora de plasmar los cambios constitucionales.
Ximena Céspedes, vicepresidenta de Desarrollo Democrático de Coparmex, lo explica: lo primero que se hizo fue un análisis muy profundo de los riesgos y oportunidades de la reforma judicial. “Pedimos que hubiera una discusión más larga, que se necesitaba tiempo para esto o que por lo menos la decisión de nombrar no fuera el 50%, sino que empezáramos primero por algunos estados, solo algunos perfiles y que hubiera una discusión muchísimo mayor, sobre todo en temas de perfiles, para no quitar toda la experiencia que se tenía. Desafortunadamente, aunque los foros fueron completamente abiertos y con todo tipo de expertos, fueron desoídos. Es la palabra correcta, porque la decisión ya estaba tomada entonces”.
Una vez aprobada la reforma constitucional, para el sector empresarial implicó un “cambio en la estructura, cambio en los modelos de decisión, en las reglas implícitas”, pero sobre todo, incertidumbre, reconoció Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex.
Francisco Alberto Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, llega a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum. Fotografía: Cuartoscuro / Gustavo Alberto
Francisco Alberto Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, llega a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum. Fotografía: Cuartoscuro / Gustavo Alberto
La Barra Mexicana alza la voz
La Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA), emitió posicionamientos públicos advirtiendo que las propuestas de reformas constitucionales al Poder Judicial “amenazan su independencia, violan estándares internacionales y socavan la democracia”. En paralelo, colaboró con el Rule of Law Impact Lab de NYU Law y el Inter-American Dialogue en el informe técnico Una amenaza a la independencia judicial: Análisis de la iniciativa de reformas constitucionales en México.
Ante el llamado de la entonces virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum para abrir espacios de discusión, la BMA organizó una Jornada Nacional de Diálogos sobre la reforma judicial a través de sus comisiones y capítulos estatales, convocando a cámaras empresariales, universidades, escuelas de Derecho y representantes de la judicatura para debatir el alcance de la reforma y sus efectos sobre la independencia judicial. En estos pronunciamientos, la Barra expresó su preocupación por la “prisa” del gobierno para aprobar la reforma y exigió un análisis con la formalidad y rigor necesarios antes de modificar de raíz el diseño del Poder Judicial.
Al mismo tiempo, la BMA proyectó estas preocupaciones al plano internacional al acompañar el Pronunciamiento de la Unión Internacional de Abogados (UIA) a la reforma judicial planteada en México, que llamó la atención sobre los riesgos de politización, debilitamiento de contrapesos e impacto en el acceso a la justicia.
La Jueza Juana Fuentes Velázquez ofrece un mensaje a los trabajadores del Palacio de Justicia Federal San Lázaro Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
La Jueza Juana Fuentes Velázquez ofrece un mensaje a los trabajadores del Palacio de Justicia Federal San Lázaro Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
El mundo mira a México: la reacción internacional
Las reacciones internacionales, a través de organizaciones no gubernamentales, representantes diplomáticos y expertos en derecho, evidenciaron los riesgos que la reforma judicial supone para la democracia, la independencia judicial y los derechos humanos en México. Embajadores de Estados Unidos y Canadá, la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la independencia de magistrados y abogados, Margaret Satterthwaite, así como organizaciones como el Vance Center, DPLF, el Rule of Law Lab de NYU Law, el Wilson Center, WOLA, Human Rights Watch y The Inter-American Dialogue, advirtieron que las modificaciones propuestas debilitan los contrapesos institucionales y abren la puerta a una captura política del Poder Judicial. La comunidad internacional sabe que cuando en un país se trastocan los principios democráticos no se trata de un asunto doméstico, toda vez que las repercusiones, además de afectar en lo local, sientan precedentes para el resto del mundo.
Diversos informes, pronunciamientos y análisis especializados coincidieron en que el caso mexicano se había convertido en una prueba clave para la protección de la independencia judicial en la región y para la credibilidad de los compromisos internacionales del Estado en materia de derechos humanos. Las comunicaciones formales de la Relatora de la ONU y los reportes de centros de investigación y “think tanks” señalaron que la elección masiva de jueces sin salvaguardas adecuadas, en un contexto de descalificaciones e intimidación desde otros poderes, no solo amenaza la separación de poderes y el debido proceso, sino que también puede afectar la confianza de inversionistas, el cumplimiento de obligaciones comerciales —incluido el T-MEC— y la estabilidad democrática regional, al ofrecer un “modelo” de reforma replicable por gobiernos con tendencias autoritarias en otros países.
Trabajadores del Poder Judicial protestan afuera de Palacio Nacional Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
Trabajadores del Poder Judicial protestan afuera de Palacio Nacional Fotografía: Cuartoscuro / Daniel Augusto
VI. Un fast track constitucional: cómo el Congreso aprobó la reforma judicial
En la Cámara de Diputados y en el Senado, la reforma se tramitó en un auténtico fast track: dictámenes preparados en plazos muy reducidos, sesiones maratónicas, cambios de sede para mantener las votaciones y prácticamente nulo espacio para una discusión informada y técnica sobre el contenido y las consecuencias de los cambios. En ese contexto, marcado además por señalamientos de presiones sobre legisladores y negociaciones de último minuto, el Congreso terminó reuniendo la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución y poner en marcha el nuevo modelo judicial. La aprobación de la reforma judicial fue inédita. No sólo por las decenas de manifestantes que irrumpieron en el Salón de Plenos del Senado, sino por la operación política que permitió la mayoría calificada. Un solo voto definió la reforma que cambiaría al Poder Judicial en México. Esta es la crónica de la reportera Leticia Robles de la Rosa, quien vivió en primera línea y reportó en tiempo real la histórica jornada.
Las 85 horas que colapsaron al Poder Judicial
Por Leticia Robles de la Rosa
El 10 de septiembre de 2024, a las 16:21 horas, decenas de inconformes rompieron la cadena de la entrada principal al Senado, abrieron las rejas y entraron. Sostenían una bandera nacional gigante, y mientras avanzaban, gritaban: “No pasará, la reforma no pasará”. Llegaron hasta el Patio del Federalismo donde forcejearon con elementos de Resguardo Parlamentario, quienes usaron extintores para persuadirlos.
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Los manifestantes superaban en número al cuerpo de seguridad y no detuvieron la marcha. Antes de entrar al salón de plenos, se encontraron con una puerta de cristal atrincherada por trabajadores del Senado. Los manifestantes intentaron abrirla a toda costa y entre el forcejeo, finalmente se quebró. Nadie pudo detenerles el paso. Cuando entraron a las gradas del Pleno, los senadores suspendieron la sesión, bajo el argumento de resguardar su seguridad.
Manifestantes irrumpieron en el pleno del Senado cuando estaba la discusión de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Manifestantes irrumpieron en el pleno del Senado cuando estaba la discusión de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Los legisladores decidieron trasladarse a un par de kilómetros de ahí, en la vieja sede del Senado, en Xicoténcatl 9, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, para continuar con la discusión. Ni un acto inédito como esa irrupción, ni el descontento de un gremio, les hizo mover un ápice su decisión de votar ese mismo día.
Durante toda la tarde, el debate y el cabildeo entre las fuerzas políticas fue intenso. Sobre todo porque Morena y sus aliados, PT y PVEM, sumaban 85 votos, pero la reforma constitucional requería mayoría calificada, es decir, 86 votos de los 128 senadores.
Un solo voto decidió la reforma que cambiaría al Poder Judicial en el país.
Se trató del panista Miguel Ángel Yunes Márquez. Después de 85 horas de ausencia, apareció a las 20:51 horas sólo para confirmar en tribuna que su voto sería en favor de la reforma al Poder Judicial. Los gritos de traidor por parte de sus ya excompañeros del PAN eran acallados por la consigna del “sí se pudo”, del oficialismo.
Miguel Ángel Yunes Linares y su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez durante la sesión para continuar la discusión de la reforma judicial. Fotografía: Cuartoscuro
Miguel Ángel Yunes Linares y su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez durante la sesión para continuar la discusión de la reforma judicial. Fotografía: Cuartoscuro
El anuncio de Yunes Márquez no sorprendió. Siete horas antes, su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, en calidad de su suplente, había entrado al Salón de Plenos del Senado desde la bancada de Morena escoltado por el oficialismo, que le dio un escaño para que desde ahí esperara su turno a la tribuna.
La cara desencajada de Marko Cortés, senador y todavía presidente nacional del PAN, resumía el estado de ánimo de los albiazules que habían vivido 85 horas de zozobra, desde que Miguel Ángel Yunes Márquez dejó de contestarles el teléfono.
Miguel Ángel Yunes Márquez, senador de Morena, hace uso de la tribuna durante la sesión ordinaria en el Senado. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Miguel Ángel Yunes Márquez, senador de Morena, hace uso de la tribuna durante la sesión ordinaria en el Senado. Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
La desaparición de Yunes Márquez
A las 14:08 del 3 de septiembre, la bancada del PAN ofreció una conferencia en la que cada uno de sus 22 integrantes se comprometieron a asistir a la sesión en que se aprobaría la reforma al Poder Judicial y votar en contra. Miguel Ángel Yunes Márquez era uno de ellos. Su compromiso ya era público.
Pero desde las primeras horas del 7 de septiembre, dejó de contestar las llamadas de sus compañeros panistas. Dejó de verse en público.
Trabajadores del Poder Judicial continúan en protesta al exterior del Senado de la República. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
Trabajadores del Poder Judicial continúan en protesta al exterior del Senado de la República. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
El 8 de septiembre, diversos columnistas hacían público que no estaba localizable el senador veracruzano. Aun así, Marko Cortés decía, seguro de sus palabras, que su compañero Yunes Márquez asistiría a la sesión y votaría en contra, tal como se había comprometido en la conferencia de prensa.
Las horas pasaron y Yunes no aparecía. En tanto, desde diversas voces morenistas, incluso dentro del gobierno federal, mencionaron que el voto que necesitaba el oficialismo para aprobar la reforma era de la entonces priista Cinthya López Castro, pero ella lo desmintió.
El 9 de septiembre, la bancada del PAN decidió atrincherar a sus 22 integrantes y los convocó a una reunión en sus oficinas de la Torre Azul, un edificio frente a la sede del Senado. Yunes no llegó.
La senadora Guadalupe Murguía, acompañada de Marko Cortés y otros compañeros de bancada ofrecieron una conferencia de prensa en la cual reiteraron su negativa al dictamen de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Grupo Parlamentario de Acción Nacional en el Senado
La senadora Guadalupe Murguía, acompañada de Marko Cortés y otros compañeros de bancada ofrecieron una conferencia de prensa en la cual reiteraron su negativa al dictamen de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Grupo Parlamentario de Acción Nacional en el Senado
De pronto, en el portal del diario El Sol de México, se daba a conocer una bomba informativa: Miguel Ángel Yunes Márquez se sumaba a Morena para aprobar la reforma al Poder Judicial.
Los reporteros fuera de la Torre Azul saturaron de llamadas a los senadores panistas, pero también a ex senadores y a diferentes liderazgos de ese partido para verificar la información. Nadie confirmaba ni desmentía la información.
A las 19:19 horas, una ex senadora panista confirmó la información, sin asumirse como declarante. Yunes Márquez iba a votar por la reforma al Poder Judicial.
Sólo unos instantes después de esta confirmación no oficial, salió la bancada del PAN a anunciar que votarían en contra; admitir que no habían tenido contacto con Yunes e insistir en que el PAN era un cuerpo único en contra de la reforma al Poder Judicial.
Mientras, desde Morena ya cantaban tener el voto que necesitaban para sumar los 86 mínimos que se requieren para formar la mayoría calificada de 128 senadores y aprobar una reforma constitucional.
En una reunión privada, su coordinador, Adán Augusto López Hernández, les había informado que ya tenía el voto, pero que estaba dudoso; por eso, se citaba a sesión el 10 de septiembre, pero si no se decidía el voto 86, entonces se convocaría el 11 de septiembre, para darle tiempo.
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Así, el 10 de septiembre se abrió la sesión del Pleno del Senado con la incertidumbre del oficialismo y de la oposición, que no disipó ni el anuncio de que Yunes Márquez solicitaba licencia y asumió su padre, Yunes Linares.
A las 13:06 horas terminó la incertidumbre que se vivió durante 85 horas continuas. La entrada de Yunes Linares al Salón de Plenos también fue un balde de agua fría para los cientos de manifestantes que sumaban días afuera del Senado para impedir esta reforma.
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
En la sesión, hubo también otra denuncia por parte de Movimiento Ciudadano. Argumentaron que un integrante de su bancada, el senador Daniel Barrera estaba desaparecido o secuestrado por Morena en Campeche, su estado de origen. Aunque Morena, y el coordinador de la bancada, Adán López Hernández, negaron la acusación.
Finalmente, a las 00:03 horas del 11 de septiembre se aprobó la reforma al Poder Judicial con 86 votos a favor y 41 en contra.
Senadores panistas toman la tribuna durante la discusión de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro
Senadores panistas toman la tribuna durante la discusión de la reforma al Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro
La tramitación de la reforma judicial en el Congreso —tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado— se hizo en un auténtico esquema de fast track. Los proyectos se dictaminaron y se llevaron al Pleno en lapsos muy reducidos, sin un calendario claro de trabajo en comisiones ni un periodo razonable para que legisladores, especialistas y ciudadanía pudieran revisar el texto, proponer cambios o incluso conocer con precisión el alcance de las modificaciones.
Diversos grupos parlamentarios y organizaciones denunciaron irregularidades procedimentales: sesiones convocadas con poco tiempo de anticipación, discusión acumulada de numerosos artículos y transitorios en un solo bloque, reservas desahogadas sin debate real y votaciones realizadas en medio de protestas dentro y fuera de los recintos. A ello se añadieron señalamientos de negociaciones de último minuto y presiones políticas sobre legisladores de oposición para conseguir los votos necesarios para la mayoría calificada, incluidas acusaciones públicas de cooptación, amenazas de represalias y promesas de cargos o beneficios.
La rapidez del proceso, las deficiencias en la deliberación y las denuncias de presiones sobre legisladores alimentaron la percepción de que la reforma judicial fue “impulsada desde arriba” y aprobada a toda costa, más como una decisión política cerrada que como el resultado de un debate parlamentario abierto, transparente y sujeto a estándares básicos de legalidad y calidad democrática.
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
Fotografía: Comunicación Social, Senado de la República
VII. La última oportunidad: el juicio de la reforma ante la Suprema Corte
Ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la reforma tuvo su última oportunidad de ser frenada mediante acciones de inconstitucionalidad. Un proyecto de sentencia proponía invalidar al menos sus puntos más graves y necesitaba ocho votos de las y los once ministros. Durante la sesión, todo indicaba que esa mayoría podía alcanzarse, hasta que el cambio de posición de un ministro clave rompió el bloque que defendía la independencia judicial. El proyecto fue desechado sin analizar el fondo y la reforma quedó intacta, dejando entre quienes la impugnaban una profunda sensación de frustración e impotencia.
El 5 de noviembre de 2024, decenas de personas trabajadoras del Poder Judicial y estudiantes encabezaron movilizaciones en diferentes puntos de la Ciudad de México y se concentraron afuera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para seguir la sesión en la que, literalmente, se definiría su futuro. Colocaron pantallas gigantes y, como si fuera un partido de fútbol, gritaron, lloraron y tuvieron esperanza de que su equipo ganara.
Ese día, el pleno discutiría el proyecto del ministro Juan Luis González Alcántara Carranca que proponía invalidar parcialmente la reforma judicial aprobada por el Congreso, tras las acciones de inconstitucionalidad promovidas por los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, diputados de Movimiento Ciudadano en Zacatecas y el Partido Unidad Democrática de Coahuila.
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
El proyecto de González Alcántara –del bloque de los ministros de carrera y que defendían la independencia judicial– señalaba que la Constitución es un conjunto de normas generales y que la Suprema Corte podía, a través de la acción de inconstitucionalidad, revisar los cambios hechos por el Legislativo. Su proyecto sostenía, además, que la independencia del Poder Judicial era una condición necesaria en toda democracia.
Ese bloque necesitaba ocho votos. Según los cálculos, podría tenerlos. Como se preveía, habría tres votos en contra de las ministras cercanas al oficialismo: Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz. Defendieron que solo el Congreso podía modificar la Constitución, un argumento del morenismo, en voz de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien criticó a la Corte por querer “estar por encima del pueblo de México”.
Sorpresivamente, el ministro Alberto Pérez Dayán se sumó a ese bloque. “No estoy ajeno a las consecuencias que habrá de producir la reforma constitucional cuestionada (...) Sin embargo, sostengo que existen otras vías que protegen esos anhelos”.
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Gracias a eso, hubo cuatro votos contra siete, y la Corte desechó el proyecto, sin siquiera entrar a analizar el fondo.
Norma Piña, en entrevista meses después, reconoció que no sabía de antemano el sentido del voto de Pérez Dayán. “Yo no me lo esperaba”. “Era un asunto muy importante que decidía no sólo la integración del Poder Judicial de la Federación, sino como sistema de república de nuestra democracia constitucional.
(Pero) nunca he tratado de influir en alguno de mis compañeros, no lo hago con jueces, no lo hago con magistrados. Respeto, siempre respeto. Podemos coincidir o no, pero respeto las decisiones porque cada uno es responsable de sus decisiones”.
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Para el ministro Javier Laynez, ese día se resume en una frase: “Frustración y decepción”, porque también confiaba en que lograrían los ocho votos, pero el gran aprendizaje de esa sesión es “poder caminar con la frente en alto y ver a tus colaboradores, a tu familia, a la gente en la calle sin que te avergüences, con la frente en alto. Es invaluable”.
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Integrantes de partidos opositores acusaron que el Gobierno doblegó al ministro Pérez Dayán para lograr su voto, como habría ocurrido con el voto del senador panista Miguel Ángel Yunes Linares, presuntamente involucrado en escándalos de enriquecimiento inexplicable, corrupción e incluso pederastia, que fue decisivo para la aprobación de la reforma en la Cámara alta. Aunque no hubo una prueba de una supuesta coerción contra el ministro Pérez Dayán.
Pérez Dayán había aceptado otorgar una entrevista para esta investigación, el 7 de abril de 2025, pero decidió cancelarla 10 minutos antes de comenzar, argumentando que no le había gustado el acomodo del lugar donde se iba a grabar.
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Comunicación Social, SCJN
Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
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Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
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Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
Fotografía: Cuartoscuro / Galo Cañas Rodríguez
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VIII. De México a Washington:
la reforma judicial ante la CIDH
La disputa llegó a Washington, donde juezas, jueces y organizaciones se presentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar los efectos de la reforma y exigir que se proteja la independencia judicial como un derecho humano. A las puertas de la CIDH colocaron una ofrenda que simbolizaba la “muerte” de la justicia; mientras, dentro de la sala, la delegación oficial reconocía que no hubo un diagnóstico sólido que sustentara los cambios. La Comisión dejó sentado que lo que ocurría en México no era un asunto aislado: puede marcar el rumbo de la independencia judicial en toda la región.
El 12 de noviembre de 2024, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizó una audiencia pública luego de las peticiones hechas por el Colectivo #LaJusticiaQueQueremos, así como por distintas asociaciones y grupos de personas juzgadoras. A estas también se sumó la carta que 800 magistrados de todo el país habían enviado a la CIDH en la que denunciaban que la reforma tenía un trasfondo “autocrático”.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
A la cita en Washington llegaron decenas de personas juzgadoras y representantes de la sociedad civil. Horas antes del encuentro, trabajaron de manera conjunta para exponer los argumentos y lanzar las preguntas sobre la pertinencia o no de la reforma judicial en México. Estuvieron Juana Fuentes y Emilia Molina, entre otras personas juezas, magistradas e integrantes de la sociedad civil.
Javier Laynez Potisek fue el único ministro de la Corte que los acompañó, pero en una posición más solidaria que representativa. Ningún otro miembro del máximo tribunal del país estuvo ahí para respaldarlos o participar en la sesión de la CIDH.
Laynez dejó la corbata y la toga para hablar de iguales con las personas juzgadoras y de la sociedad civil que enfrentarían la última batalla contra la reforma judicial. Les agradeció por su iniciativa y permitirle estar con ellas; las escuchó y tomó notas.
Al final de la reunión sólo hizo algunas recomendaciones, pero una de ellas terminaría siendo relevante en la sesión. Les dijo que pidieran el diagnóstico, las metodologías y estadísticas que el gobierno mexicano hubiera hecho para llegar a la conclusión de que había corrupción y conflictos de interés en el Poder Judicial.
El ministro sabía perfectamente que nunca lo hubo. “No hay diagnóstico, existen percepciones, opiniones, discursos que además no distinguen entre policías, fiscalías, jueces, locales y federales”.
Para contrarrestar el discurso oficial sobre la ‘mayoría’ apoyando y aprobando la reforma, Laynez Potisek fue enfático en su propuesta de contrarréplica: “esto no es cuestión de mayorías. Se violenta o no la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y demás convenciones internacionales que prevén la independencia judicial no como privilegio, sino como derecho humano de los ciudadanos”.
La muerte de la justicia
El día de la sesión, al llegar a la sede de la CIDH, un grupo de juezas y magistradas colocó una ofrenda a la entrada del edificio. Con cruces y calaveras representaron “la muerte de la justicia y del Estado de Derecho ante un sistema que bloquea uno de los tres Poderes y coopta todo el contrapeso para que exista una democracia”, explicó Juana Fuentes.
Emilia Molina, argumentó que “aunque es demasiado tarde para deshacer muchos de los cambios perjudiciales que ha traído consigo este proceso de reforma politizado, no es demasiado tarde para reparar esos daños”. Por eso estaban ahí.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Durante la comparecencia, llamó la atención que mientras las personas activistas y juzgadoras abarrotaron la sala, la delegación de la representación del gobierno mexicano fuera tan reducida en número. Apenas dos personas: José Antonio Montero Solano, director general de Consulta y Estudios Constitucionales de la Consejería Jurídica de la Presidencia, y Luz Elena Baños, representante permanente de México ante la OEA.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Esto muestra “la imposibilidad de sostener una reforma como ésta”, porque “hay narrativas que pueden funcionar a nivel interno, pero que a nivel internacional ya no funcionan”, explicó Úrsula Indacochea, directora del programa de independencia judicial de la Fundación para el Debido Proceso, una organización con más de dos décadas dedicadas a promover la justicia.
Así fue. Cuando Emilia Molina –secundada por los comisionados– preguntó sobre la falta de consulta y análisis para implementar la reforma, la respuesta de la delegación de funcionarios mexicanos confirmó lo que todos sabían, pero que en ese espacio resultaba aún inaudito.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
“No existe un diagnóstico. Sin embargo, desde el 2017 hay análisis, hay diagnósticos, hay artículos que establecen la necesidad de reformar al Poder Judicial”, dijo José Antonio Montero Solano. En eso se basó una reforma que removió a miles de jueces de carrera y acabó con la independencia judicial.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
La comisionada de la CIDH, Andrea Pochak, afirmó que la Comisión tenía preocupación por el caso mexicano, porque reformas similares en otros países han demostrado conllevar "riesgos" de una "mayor deslegitimidad del sistema judicial". De ahí que la CIDH monitorería la implementación de la reforma judicial. “Tender a la democratización de la justicia no puede ir en contra de otro principio básico del sistema interamericano, que es el de la independencia judicial", sentenció.
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
Fotografía: Práctica Laboratorio para la Democracia / Josefa Gómez Morin Calero
IX. 1 de junio de 2025, la elección de jueces y la captura del Poder Judicial
La historia culmina en las urnas: una elección judicial con una participación apenas el 13%, boletas extensas y difíciles de comprender, campañas de personas candidatas que recurrieron a TikTok con bailes, eslóganes y apodos para atraer votos, y “acordeones” repartidos entre el electorado para indicar exactamente qué números marcar, de modo que los principales cargos terminaron en manos de perfiles cercanos al partido en el poder. La misión de observación de la OEA señaló las serias deficiencias de este modelo y advirtió que no debería replicarse en otros países de la región.
Cierre de casilla en la Colonia de los Doctores en la alcaldía Cuauhtémoc. Fotografía: Cuartoscuro /Victoria Valtierra Ruvalcaba
Cierre de casilla en la Colonia de los Doctores en la alcaldía Cuauhtémoc. Fotografía: Cuartoscuro /Victoria Valtierra Ruvalcaba
El 1 de junio de 2025 se consumó el principal señalamiento de la reforma: se perdió la independencia judicial. Además, la elección no fue para “el pueblo”, como tanto insistió el régimen, pues únicamente acudió a las urnas el 13% del padrón electoral. Es la más baja participación en un proceso electoral. Sólo este hecho pone en entredicho la legitimidad de los nuevos ministros y jueces.
Personal del INE con funcionarias y funcionarios de casilla durante la Elección Judicial 2025. Fotografía: Cuartoscuro / Carlos Alberto Carbajal
Personal del INE con funcionarias y funcionarios de casilla durante la Elección Judicial 2025. Fotografía: Cuartoscuro / Carlos Alberto Carbajal
Mientras la carrera judicial implementada tras las reformas de 1994-1995 buscó que, mediante reglas públicas para el ingreso, formación, promoción y evaluación del personal del Poder Judicial, llegaran los mejores perfiles con base en el mérito y la igualdad de oportunidades, la elección judicial de 2024 acabó con eso.
En su lugar, hubo candidatos que hicieron “campaña” en redes sociales presentándose como alguien "más preparado que un chicharrón", haciendo énfasis en sus credenciales académicas; con motes como "Dora la Transformadora" –para dar a entender su cercanía con la Cuarta Transformación (4T), el proyecto político del ex presidente Andrés Manuel López Obrador– o bailando en tik tok. Nada de esto podría confirmar su capacidad y mucho menos fue prueba de sus conocimientos para lograr la ansiada justicia, como prometía la reforma judicial.
Los resultados comprobaron que los ganadores son, en realidad, allegados al partido Morena. Significó que el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador se hizo del control del último de los poderes de la República que fungía como contrapeso, luego de retener el Ejecutivo, y de que el Legislativo, con mayoría calificada, se dedicara sólo a levantar la mano para aprobar sus reformas de ley, incluso, sin leerlas.
El partido en el poder aseguró que ciertos candidatos elegidos por los comités de selección (cuyos integrantes también tenían cercanía con Morena) resultaran ganadores mediante la difusión de “acordeones”, es decir, papeletas donde aparecían los números asignados a los candidatos favoritos del movimiento, para instruir a sus seguidores cómo votar.
La improvisación de la elección y los 881 cargos federales a elegir en 2025 hicieron que las boletas diseñadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) se convirtieran en las más complejas de la historia democrática del país. Cada elector recibió seis boletas federales para elegir a Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Magistraturas del Tribunal de Disciplina Judicial, de la Sala Superior del TEPJF, de las Salas Regionales del TEPJF, magistrados de circuito y jueces de distrito.
Sólo para la Corte hubo 64 personas candidatas y 38 en el Tribunal de Disciplina, cada una identificada con un número. Los electores debían colocar en unos recuadros el número de su candidato de preferencia.
Boletas elección poder judicial Fotografía: Wikimedia Commons
Boletas elección poder judicial Fotografía: Wikimedia Commons
De ahí que la posibilidad de combinaciones en cada papeleta era exponencial, pero resultó que los ganadores formaban parte de las mismas combinaciones previstas en los “acordeones”, con variantes de acuerdo a los puestos locales por estado.
Esos documentos fueron repartidos por miembros y simpatizantes de Morena y funcionarios públicos semanas antes de la elección, como documentaron distintos medios de comunicación y la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En su informe expuso que “en los últimos días de las campañas se multiplicaron las denuncias en los medios de comunicación sobre el supuesto reparto de "acordeones" por parte de partidos políticos y estructuras de gobiernos locales entre el electorado. Además, la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales y funcionarios del INE informaron a la Misión haber recibido denuncias al respecto”.
Aún así, el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvieron que no había pruebas suficientes para iniciar una investigación al respecto.
Sesión en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de México. Fotografía: Cuartoscuro / Andrea Murcia Monsivais
Sesión en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de México. Fotografía: Cuartoscuro / Andrea Murcia Monsivais
La mayor prueba del efecto de los acordeones fueron los resultados. Los ganadores resultaron ser exactamente los mismos que aparecían en ellos, lo que también confirmó la OEA.
La Misión observó que las nueve candidaturas con la mayor cantidad de votos para la Suprema Corte fueron promovidas mediante estos ‘acordeones’, tanto físicos como virtuales. Se constató, además, que seis de los nuevos ministros fueron postulados por el comité del Poder Ejecutivo y los tres restantes eran integrantes de la corte actual nombrados por el expresidente, lo cual levanta dudas razonables sobre la autonomía e independencia del máximo tribunal con respecto al Ejecutivo.
Entre las personas allegadas al expresidente Andrés Manuel López Obrador estuvo Hugo Aguilar, quien ganó el mayor número de votos pese a no ser conocido en todo el país. ¿Cómo explicar que fue el más votado en esta elección si no fuese por los ‘acordeones’?
El ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz Fotografía: Comunicación Social SCJN
El ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz Fotografía: Comunicación Social SCJN
Hugo Aguilar, el nuevo presidente de la Corte, tiene en su pasado inmediato haber operado las consultas indígenas para que las obras emblemáticas de López Obrador, como el Tren Maya y el Corredor del Istmo de Tehuantepec, pudieran realizarse sin que las comunidades protestaran por sus tierras comunales.
Sin embargo, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo que esos procesos de consulta no habían cumplido los estándares internacionales de derechos humanos.
Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz, María Estela Ríos, Hugo Aguilar, Giovanni Figueroa, Irving Espinosa, Arístides Guerrero, y Sara Irene Herrerías, muestran sus constancias de mayoría como ministros electos de la SCJN de la elección del Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz, María Estela Ríos, Hugo Aguilar, Giovanni Figueroa, Irving Espinosa, Arístides Guerrero, y Sara Irene Herrerías, muestran sus constancias de mayoría como ministros electos de la SCJN de la elección del Poder Judicial. Fotografía: Cuartoscuro / Moisés Pablo Nava
También ganaron María Estela Ríos González, exconsejera jurídica de Presidencia con AMLO, y las ministras que votaron a favor de los intereses de éste, Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, de acuerdo con los conteos del INE.
Mientras que el Tribunal de Disciplina, que deberá sancionar a las personas juzgadoras por malas actuaciones, está integrado por los ex-consejeros de la judicatura federal, Bernardo Bátiz, exdiputado por Morena y el PRD, y procurador en el gobierno de AMLO en la Ciudad de México, Celia Maya, excandidata a la gubernatura de Querétaro, por el PRD y Morena, y quien fue propuesta por AMLO para ministra en 2019, pero el Senado la rechazó, y Eva Verónica de Gyvés, esposa del presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Rafael Guerra, quien fue asesor de AMLO durante el intento de desafuero en 2005.
Por otra parte, al menos seis gobernadores de Morena y una del PAN consiguieron que sus excolaboradores y personas cercanas obtuvieran cargos en los tribunales locales, aun sin tener experiencia en la impartición de justicia, sino únicamente en la administración pública.
Entre los gobernadores morenistas están, Rocío Nahle, de Veracruz; Américo Villarreal, de Tamaulipas; Delfina Gómez, del Estado de México; Manolo Jiménez, de Coahuila, Mara Lezama, de Quintana Roo, y Alfonso Durazo, de Sonora. Pero también otros partidos, como el PAN, con Maru Campos, de Chihuahua, lograron colocar a sus allegados.
Otras dos personas ganadoras tienen vínculos con la organización religiosa La Luz del Mundo, cuyo líder, Naasón Joaquín García, fue sentenciado a 18 años de prisión por abuso sexual de menores, y que cuenta entre sus integrantes a diputados de Morena.
Incluso, gracias a esta elección judicial, la exabogada de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, exlíder del cártel de Sinaloa, Silvia Rocío Delgado García, será jueza en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua.
Estos resultados comprueban que la retórica del régimen era una falacia. No eligió el ‘pueblo’ y no llegaron los mejores perfiles, sino personas sin experiencia jurisdiccional con compromisos políticos hacia el partido en el poder y a veces nexos con el crimen organizado.
A esto se suma que para la mayoría de la población, lo que ocurrió en las urnas parece no importarle. Tal vez porque les parece lejano. Su vida es la misma con o sin reforma judicial. La cotidianidad de las inundaciones en su colonia, las tres horas de transporte, la remota posibilidad de tener vivienda propia o el clasismo que sufren en sus empleos, son exactamente igual que siempre. En esas circunstancias, los conceptos de “institucionalidad”, “independencia judicial” o “democracia” no les dice nada.
Sin embargo, cuando cualquiera tenga que acudir ante la justicia, encontrará no sólo a trabajadores del Poder Judicial rebasados por la carga de casos e índices de impunidad de 90%, como siempre ha pasado, sino a personas sin experiencia que juzgarán sus casos –probablemente– con base en la instrucción de sus líderes políticos o, aún peor, ni siquiera sabrán cómo hacerlo, ante sus limitados conocimientos de la ley.
X. Principales fallas en la selección de candidaturas y en la elección judicial en México
Diversas organizaciones nacionales e internacionales, incluida la Misión de Observación Electoral de la OEA, documentaron múltiples irregularidades a lo largo de todo el proceso: desde la integración y actuación de los comités encargados de seleccionar a las candidaturas hasta la propia elección popular de juezas y jueces. Estas observaciones coinciden en señalar que el modelo adoptado se apartó de los principios de mérito, transparencia e igualdad, y generó serias dudas sobre la independencia y la legitimidad del nuevo Poder Judicial.
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